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ASPECTO HISTORICO DE LA IGLESIA MATRIZ DE MOQUEGUA por Luis K. Watanabe
PUBLICACIONES 01-01-2011
Proyección: Arq. Jammile Matinez y Ing A. Ordoñez
Proyección de la Iglesia Matríz, según referencias históricas

 
 ASPECTO HISTORICO

Los datos sobre la edificación de la Iglesia Santa Catalina de Alejandría se remontan hasta antes del año 1590, con muros de adobe, la cubierta de madera armada a par y nudillo (o con artesón), al modo mudéjar y sobreprotegido con tejas.
A partir de la segunda mitad del siglo XVII y predominantemente durante el siglo XVIII, la labor de los albañiles en el templo consistió en el levantado de las portadas de piedra, la cornisa, el arco toral de ladrillo y cal con la típica bóveda volteada cubriendo la luz de naves y capillas.  Empleándose, paralelamente, el adobe y piedras con mortero de cal y arcilla.

LOCALIZACIÓN INICIAL
La referencia escrita de 1604 sitúa la construcción del segundo templo, contiguo al edificio fundacional, de datación anterior a 1590, flanqueado por la Casa del Vicario, la Calle del Medio y al frente de la Plaza Principal.

CAMBIO DE ACCESO
En el año 1678, el eje de orientación y de ingreso fue invertido, pasando la puerta principal a la cabecera del "altar mayor" y mudándose esta a la simetría opuesta.

ALTARES Y CAPILLAS

Siglo XVI:
A final del período, funcionaron diversas cofradías: Santísimo Sacramento, Purísima Concepción y Animas.
El templo sirvió también de repositorio a diversas imágenes advocativas, cabe citar la arraigada devoción a San Bernabé, cuyo recorrido procesional entroncaba a la famosa Ermita, ubicada sobre la colina.  Este culto se propagaría hasta la primera década del siglo XIX.

Siglo XVII:
La Capilla Mayor estuvo emplazada en la testera de la Nave Central, en cambio la de San Antonio de Padua se halla separada por las gradas del Arco Toral (refuerzo a la bóveda de cañón corrido) que corre, al parecer, en dirección transversal.
El área circunscrita a la devoción Antoniana, medía 17.80 metros de largo por 5.3 metros de ancho, reteniendo la capilla elaboradas imágenes escultóricas, traídas especialmente de Juli, del Santo Patrono e incluía a la Candelaria y la Concepción.
La mencionada capilla fue construida en el lapso de 1605 a 1620, debido a la iniciativa y a los recursos económicos, extensible a una capellanía del Ilustre Vecino, Mayordomo del Templo y Capitán de Gendarmería, don Alonso de Estrada, este celebrado poeta aparece festejado por Don Miguel de Cervantes Saavedra en el Canto de Calíope de La Galatea).

Otra devoción importante giró en torno a la capilla de San Pedro, próximo al Baptisterio y tiene de referencia exterior la Huerta de los Sacerdotes, construida gracias a los aportes de Cristóbal Pérez Cugate, allá por el año 1605.

Al lado de la Capilla de San Antonio se dispuso el Altar de la Limpia Concepción de Nuestra Señora y el espacio frontal a aquel, contiguo a la nave principal, fue destinado a la advocación de San Diego, mandado a erigir aproximadamente en 1611 por Diego Fernández Godínez Maldonado.

Para la edificación de la Capilla y la confección del retablo en honor del Santo Cristo, durante los años 1660 - 1661, acudieron los fieles Leonor  y Gabriel Vélez de Guevara.

Foto: Vicente Dagnino
Iglesia Matríz destruida en el terremoto de 1868

  

La reposición de las antiguas Capillas de San Diego y Nuestra Señora de la Concepción corrieron, bajo la responsabilidad económica de Agustín Fernández Maldonado y Vizcarra y Cristóbal Rodríguez de Carbonera, respectivamente.

Siglo XVIII:
La información disponible destaca la confección de retablos a cargo de maestros ensambladores indígenas, asentados en Juli.

En tal sentido, la Iglesia acogió las obras advocatorias de Jesús Nazareno y de las Cofradías de San Francisco de Paula, de Nuestra Señora de los Dolores, mandados a elaborar por los donantes José (1735) y Lorenzo (1764) Fernández Maldonado, respectivamente.
También recepcionó el retablo cedido, aproximadamente en 1705, por el Capitán Félix de Angulo.

Siglo XIX:

Durante la tercera década, la posesión inmobiliaria de la Iglesia apareció incrementada con la incorporación de un retablo estucado de corte Neo - clásico, donado por Don Valentín Alayza.

CEMENTERIO

Diversos manuscritos de los siglos XVI y XVII (ejemplo: el F-914, perteneciente al Fondo de la Biblioteca Nacional y citado en 1977 por los Viñuales y Gutiérrez, en "Documentos de Arquitectura Nacional y Americana"), señalan la locación de "los difuntos del valle" que yacen soterrados, en bóvedas, en el cuerpo de la Iglesia, así como en la Buhardilla, espacio exterior inmediato.

La crónica de Montenegro y Ubalde, escrita a principios del siglo XVII, deja constancia del escaso oxígeno refrigerante circulante en el Santuario, realmente "un infierno de calor abreviado".

... En 1660 don Agustín Fernández Maldonado y Raya, por escritura se obligaba a darle al Mayordomo de la Iglesia don Pedro del Alcázar, tres mil pesos para que le haga una bóveda de piedra y ladrillo para su sepulcro, sus hijos y sucesores, con la tapa de una piedra en la que ha de grabarse sus armas en la Capilla Santa Rosa.  Montenegro y Ubaldi da fe que se hizo la bóveda y conoció la tapa de madera y que la familia Fernández Maldonado estuvo en su posesión hasta el año 1814, en que se hizo el Cementerio General, "la bóveda se llenó de tierra sólidamente". (Relato de Luis E.Kuon Cabello, publicado en "Retazos de la Historia de Moquegua".

CAMPANARIO
La documentación referente a unas torres proyectadas materialmente de adobe, datan de 1744, gracias al esfuerzo económico de Juan Carbajal Vélez de Córdoba.

La torre que daba a la calle Ancash sirvió de campanario y la que daba a la calle Tacna llevaba el primer reloj público de Moquegua y que, por encontrarse con desperfectos, propició erogaciones para adquirir uno nuevo en Londres, en la actualidad ocupa una de las torres de Santo Domingo. (Relato de Luis E. Kuon Cabello, publicado en "Retazos de la Historia de Moquegua".

RECONSTRUCCIONES
En el lapso del final del siglo XVI a mediados del siglo XIX, la Iglesia Santa Catalina de Alejandría fue reconstruida durante cinco veces:

1) El Templo original de adobe aparece funcionando con anterioridad a 1590.

2) La construcción del segundo, contiguo al anterior, demoró 16 años, de 1605 a 1620, motivado a raíz de la destrucción sísmica del 24 de Noviembre de 1604.

3) El esfuerzo invertido en la tercera, se prolongaría por más de un siglo de labor constructiva desde 1656, quedando en escombros "en densas columnas de polvo" por el asolamiento telúrico del 13 de mayo de 1784.
 A raíz de un desastre sísmico, se tiene noticia, para el mes de marzo de 1656, de la fabricación de 40,000 adobes destinados a la construcción material de la Iglesia. El connotado Mayordomo Pedro del Alcázar proveería de los fondos para la contratación del Maestre Director, del Oficial de Cantería y del Maestro de Carpintería.
 4) Una destrucción que comprometió parcialmente la Iglesia, ocurrió el 21 de octubre de 1678, restituyéndose la puesta en valor final, veinte años después, gracias al empeño del párroco de La Matriz Ambrosio Javier Rodríguez de Corte Real.

5)  Otro violento sismo, el 13 de mayo de 1784, a las 7.30 de la mañana motivó una cuarta reconstrucción.  Por el empeño del Cura Vicario y la decidida colaboración del vecindario con limosnas y erogaciones piadosas, se construyó la nueva Iglesia Matriz, esta vez de piedra y cal, con tres naves abovedadas y con extensión de 67 y media varas de largo  (56.43 metros) y 30 y media varas de ancho (25.50 metros). (Relato de Luis E.Kuon Cabello, publicado en "Retazos de la Historia de Moquegua".

Foto: Municipalidad de Moquegua
Muro de la Iglesia Matríz hacia la Plaza de Armas.

  

La característica actual del templo proviene básicamente de la construcción de los años 1792 - 1798, debido al empuje del párroco Lorenzo Vizcarra y Hurtado de Mendoza.
Construido con muros de piedra, consta de tres naves, la cubierta de bóveda, la cúpula en el crucero y las capillas laterales.  Posee 60 metros de longitud.
El terremoto que sacudió el 18 de septiembre de 1833, dañó la Torre de la Campana y cayó la del Reloj, maltrató las dos naves colaterales, abrió la Cúpula, colapsó parte de la Portada y del Presbiterio o Sacristía, así como, la pared del Baptisterio.
Finalmente, el fuerte sismo de 1868 sólo dejó en pie lo que hoy se aprecia: el lienzo mural y el pórtico central de acceso.
El año de 1948 acontece un sismo de regular intensidad que acelera los daños en grietas y fisuras de corte vertical, con evidencias de colapsos hacia los vanos y procesos de asentamientos en la parte inmediata a la portada lateral.
El sismo del 23 de junio de 2001, es el indicador más reciente de la inestabilidad progresiva del paramento.
La Municipalidad Provincial de Mariscal Nieto ha apostado en el 2006  por la  rehabilitación de este monumento histórico que propicia la restauración de nuestro patrimonio y el fomento del turismo.

Foto: Municipalidad de Moquegua
Pórtico Central de acceso a la Iglesia Matríz

Foto: Ing. Leonel Pinto
Capillas hornacina restauradas






 


 



 
 
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