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LA VENDIMIA EN EL PROCESO HISTÓRICO DE LAS BODEGAS COLONIALES DE MOQUEGUA
MUSEO CONTISUYO 22-04-2021

LA VENDIMIA EN EL PROCESO HISTÓRICO DE LAS BODEGAS COLONIALES DE MOQUEGUA


 


Desde que se inicia el proceso de conquista española y la resistencia indígena en el Perú, se fundaron villas, pueblos y ciudades, en donde se repartieron solares y tierras y poco después se empezó con el cultivo de plantas traídas por los españoles, es decir trigo, caña de azúcar, arroz, vid, olivo, frutas como los cítricos y muchas otras más. En la región de la costa, caracterizada por su aridez fue donde el sembrado fue exitoso de plantas como el arroz, trigo, caña de azúcar, la vid, el olivo, etc. La sierra también sembró la cebada y el trigo; en algunos nichos ecológicos brotaron los sarmientos de la vid. En la selva de igual forma crecieron a algunas plantas procedentes de España.


Es así que a mediados del siglo XVI algunos españoles salieron de la recién fundada Arequipa con dirección hacia el sur en busca de nuevas tierras para habilitar sembradíos de caña de azúcar, trigo, vid entre otras. Logrando llegar al valle del Osmore (Moquegua) concretamente a la parte media del valle. La siembra de vid fue la que mayor éxito tuvo por las condiciones climáticas y por la composición del suelo.


En referencia a la producción de vino, se puede suponer que fue casi inmediatamente después de que maduraron las primeras uvas, se produjo el vino para el autoconsumo. Es a mediados del siglo XVI que comenzó la producción para la comercialización, en cambio la producción del aguardiente de uva hoy en día conocido como Pisco corresponde a fines de la referida centuria. Las técnicas de producción en el caso del vino provienen de diversos lugares de Europa. Estuvieron en los primeros ensayos de la vinicultura en el Perú personas de diversas regiones de España.


Es a mediados del siglo XVI que los valles de Vítor, Majes, y Siguas, en la región de Arequipa, se conoce que fueron los más importantes productores de vinos de todo el virreinato del Perú; el valle de Moquegua localizado al sur de Arequipa estaba abarrotado de viñas que producía buen vino. Es en los protocolos o documentos de aquel entonces que existen contratos en los que viñateros moqueguanos suscribían con los dueños de recuas en las cuales enviaban vinos a pueblos y minas del altiplano. Este apogeo de Arequipa y Moquegua fue empañado en el año de 1600 por la violenta erupción del volcán Huaynaputina; algunas de las bodegas quedaron destruidas y la ceniza, que cayó por semanas, destruyó los viñedos. Es en estas circunstancias que Pisco, Ica, y Nazca se convierten en los valles de mayor producción de vinos y aguardientes del Perú virreinal.(Huertas 2004)


El fraile de la orden de San Agustín Reginaldo de Lizárraga recorrió a fines del siglo XVI e inicios del XVII no sólo el Perú, también Chile, Tucumán y Río de la Plata. En su crónica están registrados los principales centros vitivinícolas de los territorios que recorrió. Estas descripciones y la información de los protocolos y documentos notariales presentan a la costa peruana, desde Jayanca en Lambayeque hasta Moquegua y Tacna como un grupo de viñas y bodegas, en una extensión de 2100 kilómetros.(Huertas 2004)

PROYECTO BODEGAS DE MOQUEGUA


Toda esta extensa información da lugar al primer proyecto multidisciplinario de arqueología histórica en los restos de bodegas vinícolas establecidas en la época colonial en el valle de Moquegua. El Proyecto Bodegas de Moquegua, se realizó en los años de 1985 a 1990 bajo la dirección de la Dra. Prudence Rice, como parte del entonces llamado Programa Contisuyo hoy Asociación Contisuyo y el patrocinio del Museo Peruano de Ciencias de la Salud.


Los objetivos se enfocaron principalmente en:


-Inventariar los restos estructurales de las bodegas coloniales


-Realizar una Periodificación junto con los datos de los archivos y otras fuentes históricas para determinar el crecimiento y declive agroindustrial de la vitivinicultura en el valle.


-Investigar a través de los elementos la economía, tecnología e historia que influyeron el establecimiento y las funciones de la industria del vino


-Investigar de manera general la adaptación, integración y transformación de patrones europeos e indígenas vinculados a la agroindustria vitivinícola del valle.


Al término del proyecto se pudo identificar 130 sitios de producción de vino y pisco, así como se pudo inventariar 1,424 tinajas en físico, sin contar que algunas fueron destruidas o retiradas en algún momento.


Por lo habitual, las bodegas se emplazaban en las colinas, rodeando el terreno cultivado a ambos lados del río Osmore. Este espacio facilitaba el rol de la gravedad en el proceso de elaboración del vino, es decir que los lagares se localizaban en la parte más alta de la colina. La ocupación española del valle y la industria vitivinícola crecieron de norte a sur a través del tiempo.


 


A través de registros de documentos y trabajos de campo se identifican algunas bodegas del siglo XVI como Escapagua, Escapalaque, Estopacaja, y Locumba, siendo más proliferas a partir del siglo XVII entre las que se pueden nombra a Belén de Locumbilla, Sacata, Calaluna, Escapagua, Locumba etc.


Para el siglo XVIII se consolidan estas bodegas y surgen otras como Yaguay, Sacatita, Espejos, Taquila, Chincha, Soledad, Santo Domingo, Sorsano, Pacacae, Palomar, Santa Ana, El Molle, etc.


 


Las excavaciones arqueológicas realizadas en varias de las bodegas permitieron identificar materiales asociados a estas como: Cerámica o Mayólica Colonial vidriada y decorada. Se identifica también cerámica colonial domestica caracterizada por el uso del vidriado en color verde y marrón claro. Fragmentos de botijas coloniales elaboradas en arcilla que fueron utilizadas para almacenar y transportar vino y aguardiente. La presencia de grandes tinajas aún in situ en algunas de las bodegas indica que fueron parte del proceso de producción para la fermentación del vino.


Fragmentos de lozas inglesas importadas halladas corresponden al estilo Creamware Royal cuya característica es el color blanco. (1,762 a 1,820) y en su mayoría al estilo Whiteware Transfer o pintado por transferencia, en color azul, morado, rojo, marrón y verde sobre fondo blanco; su producción se inicia en el año 1,830 a la fecha. Asimismo, se registra loza inglesa de Gres utilizada para botellas, su importación al continente americano fue a partir del año 1800.


Se recupera fragmentos de vidrios del siglo XIX como son cuellos de frascos pequeños, bases y picos de botellas de vino, fragmentos de copas y vasos en diferentes colores.

Recreación de la cosecha de la uva, en la vendimia colonial.

Variedad de artículos o artefactos en metal como el cobre y el hierro fueron encontrados, entre lo recuperado se tiene: llaves, cerraduras, herrajes, freno para caballo, adornos etc.


Así también se documenta el hallazgo de fragmentos de documentos antiguos del siglo XVIII, fragmentos de periódicos, envolturas de cigarrillos cajas de fósforos etc.


Todo este valioso material registrado muestra cómo fue parte de la vida cotidiana de la gente que allí trabajo o de quienes también habitaron algunas de estas bodegas.


La investigación del Proyecto Bodegas da cuenta de la gran importancia de estas bodegas dentro del proceso o desarrollo cultural de la Región Moquegua.


LA VENDIMIA


El vocablo vendimia proviene del latin vindemia compuesta por dos palabras: vinea (viña) y del verbo demere (arrancar) y se relaciona con el tiempo y la recolección de la uva que posteriormente servirá para la elaboración del vino.


Los primeros cultivadores de vid conocían que con una pequeña cosecha de cinco arrobas un promedio de 60 kilos, era posible la elaboración de vinos, aunque sin lagares valiéndose de algunas artesas, dieron paso a las primeras vendimias y el vino empezó a consumirse por españoles, criollos. Los nativos del Perú, que eran la gran mayoría, seguían consumiendo la chicha. Los grupos amazónicos se deleitaban con el masato (bebida fermentada a base de yuca cocida). La gente de África y la población mestiza de la sierra y la costa, algunas veces consumían chicha y cachina, con el tiempo la introducción del vino fue bien aceptada por los indígenas que se volvieron asiduos bebedores. Tal es así que existe una prohibición dictada por el Virrey Toledo en 1575 en donde se impide la venta de vino a negros, mulatos, zambaigos e indios. (Huertas 2004).


La vendimia en época de la colonia solía ser una actividad interna dentro de cada bodega, es decir que cada uno de estos fundos se preparaba especialmente para realizar la cosecha de la vid, la posterior pisa de la misma en los lagares si es que los tenían o en simples tinajones de madera. Lo importante era el significado de dar gracias a la tierra por la buena cosecha, en donde participaban tanto trabajadores como dueños.


Para la cosecha participaban tanto hombres como mujeres llenando canastas con la preciada vid que luego era transportada en canastones o arones a lomo de acémilas hacia la zona del pisado en donde generalmente eran los hombres encargados de esta labor en los lagares.


A través del Proyecto Bodegas Coloniales se logra identificar y describir estos recintos para la pisa de la uva. Los lagares eran construidos de bloques de piedra canteada, probablemente revestidos con una mezcla de yeso. A veces eran techados y cerrados con paredes de caña o carrizo. Generalmente la planta del lagar era de forma cuadrada o rectangular. Como excepción, se registran en el valle sur tres lagares circulares.  


Las bodegas de Moquegua tenían de uno hasta nueve lagares, pero solamente en seis de estas se registran cinco o más. En tamaño los lagares varían entre 3.3 m x 2.5 m hasta 6.1 m x 4.7 m, con 40 cm a 1.4 m en profundidad, dando una capacidad promedio de 12.000 a 14.000 litros (Rice, 1996a: 197).

Horno colapsado de bodega Belén de Locumbilla

A partir de una abertura en la base del lagar, el mosto pasaba a la bodega propiamente dicha, donde el líquido se distribuía en las tinajas para su fermentación. Esta bodega era un gran recinto rectangular, adyacente a los lagares y comúnmente a un nivel un poco más bajo. Sus techos, eran de caña; sus pisos eran de tierra y tenían una puerta en uno o ambos extremos de la estructura.  Es aquí en donde se enterraban las tinajas (grandes vasijas de arcilla con altura promedio de 1.90 m) sobresaliendo del suelo solamente unos 50 o 40 cm., de esta manera podían controlar la temperatura durante la fermentación del vino, con una capacidad de 1,400 litros aproximadamente.


Obviamente para realizar la elaboración de las tinajas estuvo a cargo de mano especializada, cuyo tiempo de preparación debió tomar como dos meses entre la confección, el secado y el horneado o cocción por ello se registra la presencia de hornos (26) en varias de las bodegas. Una característica especial es la inscripción incisa en los hombros de las tinajas indicando fechas que van desde 1590 hasta 1866, símbolos religiosos y nombres de la virgen y de santos. Para proteger el contenido de las tinajas se cubrían con piedras planas circulares que posteriormente eran selladas con cera o con yeso. A mediados del siglo XIX se empezó a utilizar toneles de madera de roble que poco a poco fueron sustituyendo a las tinajas. (Rice 2012)


 


La tradición de la vendimia y todos sus componentes con el transcurrir de los años siempre se realizó en las propias bodegas dependiendo también si las condiciones eran o no favorables. Debemos recordar que por una sucesión de hechos la industria vitivinícola decayó en varias oportunidades. La erupción del Huaynaputina en 1600, las guerras de Independencia, el terremoto de 1868, la Guerra del Pacífico (1879-1883), la plaga de filoxera, el cambio de cultivo en los campos comprados por migrantes, etc. 


 


Hoy en día la vendimia es una fiesta popular que empezó en la región Ica alrededor del año 1958 con carácter nacional. A partir del año 1965 adquiere carácter internacional.


 


En la región Moquegua se continuo con la tradición de la vendimia de manera interna en cada bodega, hasta que el en año 2007 se vuelve un evento social o una celebración de carácter regional con la participación de todas las bodegas tradicionales, artesanales, semi artesanales e industrializadas. (comunicación personal de José Ibárcena B.). La gran concurrencia de estas bodegas nos indica que es una de las principales actividades económicas de la región, poniendo en alto a Moquegua como uno de los mejores productores de vino y pisco a nivel nacional e internacional.


 


 


REFERENCIAS


 


HUERTAS VALLEJOS, Lorenzo


2004               Historia de la producción de vinos y piscos en el Perú


                        Artículo en: Revista Universum N° 19 Volumen 2. Talca. Chile


 


IBÁRCENA BALBUENA, José Fernando


2017               Moquegua entre vinos y piscos


                        Primera Edición. Universidad Nacional de Moquegua 


 


KUON CABELLO, Luis E.


2019               Retazos de la Historia de Moquegua


                        Tercera Edición. Universidad Nacional de Moquegua 


 


RICE Prudence M.


2012               Vintage Moquegua


                        Primera Edición. University of Texas Press.


 


TRABAJOS ARQUEOLOGICOS EN MOQUEGUA, PERÚ


1990               Volumen 3. Programa Contisuyo del Museo de Ciencias de la Salud. Southern Perú Copper Corporation

Recreación del pisado de la uva en los lagares coloniales.




LA VENDIMIA EN EL PROCESO HISTÓRICO DE LAS BODEGAS COLONIALES DE MOQUEGUA
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